La estética de la marginalidad ha ejercido siempre una poderosa atracción, y su relación con las drogas de abuso es estrecha.
En los medios de comunicación se puede apreciar una presencia diaria de estas drogas, y no sólo en sus variantes informativas, también a través de una estética que no podemos evitar relacionar con ellas: paisajes psicodélicos, cuerpos extremos, vidas al límite…siempre, ebriedad, una ebriedad consentida y/o aplaudida.
Esa estética vende, de forma directa o indirecta, asociándose a un producto o atrayendo audiencia. La publicidad en muchas ocasiones se sirve de esta estética para vender productos que se asocian a valores a los que también se asocian las drogas: libertad, diversión, autoafirmación,…
Y hay publicidad contra drogas, pero no tiene la misma fuerza, no puede tenerla: la droga es un producto que genera adicción, un Frankenstein de esta sociedad consumista.
Analizaremos la publicidad contra las drogas que se ha generado desde la FAD en España basándonos en el estudio de los valores, la comunicación y la sociología de la adicción y de lo que llamamos “estética de las drogas”, aportando ejemplos positivos y negativos del cine, el arte y la publicidad.

1º de Publicidad, grupo C
Inma Torres
Julián Santana
Alfonso Sebastián

